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QUÉ ES | SÍNTOMAS | DIAGNÓSTICO | TRATAMIENTO

En EUSKOADELPRISE trabajamos por las personas con linfedema

El linfedema es una enfermedad que crea a la persona problemas tanto físicos como psicosociales. Por ello, precisa de un diagnóstico precoz, un control periódico y un tratamiento paliativo continuado.

¿Qué es el linfedema?

El linfedema es una enfermedad crónica y progresiva que se manifiesta principalmente como un aumento del volumen de las extremidades -en forma completa o parcial-, debido a la acumulación, en la zona intercelular, de líquido linfático rico en proteínas que no puede circular por fallos en el sistema linfático. Puede ser primario o secundario, según sea congénito o adquirido como secuela de tratamientos contra el cáncer, una intervención quirúrgica o un accidente, entre otros factores.

Tipos de linfedema

Linfedema primario

Se origina por un fallo congénito del sistema linfático. Está catalogado dentro de las llamadas enfermedades raras ya que se estima que 1 de cada 6.000 personas lo padecen. Afecta dos veces más a mujeres que a hombres, y aparece en las piernas cuatro veces más que en los brazos. En un 70% de los casos afecta solamente a una pierna, empezando primero por el pie. Puede manifestarse en las siguientes etapas de la vida:

  • Desde el nacimiento. Linfedema congénito, de nombre Milroy
  • En la pubertad o adolescencia. Linfedema precoz (caso más frecuente)
  • Edad adulta. 30-40 años en adelante. Linfedema tardío

Linfedema secundario

Es un edema que se produce porque la linfa se acumula en los tejidos debido a una insuficiencia mecánica provocada inicialmente por causas externas al propio sistema linfático. Pueden deberse a las siguientes causas:

  • Cirugía
  • Radiación
  • Traumatismo accidental
  • Post accidentes
  • Parásitos (larvas filariales)
  • Parálisis
  • Insuficiencia venosa crónica
  • Artritis reumatoidea
  • Infecciones (erisipelas, heridas operatorias…)

Síntomas del linfedema

  • Hinchazón (edema) en una o más extremidades, que puede afectar toda la extremidad o solo parte de ella.
  • Sensación de pesadez o tirantez en la extremidad afectada.
  • Disminución de la movilidad en la zona afectada, como en los brazos o las piernas.
  • Infecciones recurrentes, como celulitis, debido a la acumulación de líquido linfático.
  • Cambios en la piel, como engrosamiento (piel en «corteza de naranja»), endurecimiento o mayor susceptibilidad a lesiones.
  • Dolor o molestias en la extremidad inflamada.
  • Pliegues profundos en la piel, especialmente en las zonas donde se acumula más líquido.
  • Hinchazón progresiva, que empeora con el tiempo si no se trata.

Diagnóstico del linfedema

El diagnóstico del linfedema combina una evaluación clínica detallada con pruebas de imagen para confirmar la condición y descartar otras causas de hinchazón. Estas son las principales etapas:

  • Historia clínica. El médico recopila información sobre los síntomas, antecedentes familiares y posibles factores de riesgo, como cirugías previas, infecciones o tratamientos contra el cáncer.
  • Examen físico. Se evalúa la hinchazón, los cambios en la piel y la movilidad de la extremidad afectada. También se verifica si hay signos de infecciones recurrentes.
  • Pruebas de imagen.
    • Linfoscintigrafía. Utiliza un tinte radiactivo para observar el flujo linfático y detectar obstrucciones.
    • Ecografía Doppler. Ayuda a diferenciar el linfedema de otras condiciones, como trombosis venosa.
    • Resonancia magnética (RM). Proporciona imágenes detalladas del sistema linfático y los tejidos circundantes.
    • Tomografía computarizada (TC). Puede identificar bloqueos en el sistema linfático.
  • Diagnóstico diferencial. Es crucial descartar otras causas de edema, como insuficiencia venosa, insuficiencia cardíaca o linfedema secundario a infecciones.

Tratamiento del linfedema

El tratamiento del linfedema se enfoca en manejar los síntomas, mejorar la calidad de vida del paciente y prevenir complicaciones. Estos son los enfoques disponibles:

Tratamientos no quirúrgicos

  • Terapia descongestiva compleja (TDC). Incluye drenaje linfático manual, vendajes de compresión, ejercicios específicos y cuidado de la piel.
  • Prendas de compresión. Medias, mangas o vendas de compresión para prevenir la acumulación de líquido.
  • Ejercicio físico. Actividades de bajo impacto, como natación o caminatas, que mejoran el drenaje linfático y la movilidad.
  • Cuidado de la piel. Rutinas específicas para prevenir infecciones como la celulitis,
  • Control de peso. Mantener un peso saludable puede disminuir la presión sobre el sistema linfático.

Tratamientos quirúrgicos

  • Liposucción linfática asistida. Técnica especializada para eliminar el exceso de tejido graso acumulado por el linfedema.
  • Cirugía de derivación linfática. Procedimientos como anastomosis linfovenosa o trasplante de ganglios linfáticos para mejorar el drenaje.
  • Reducción de tejido. En casos severos, se realizan cirugías para remover tejido dañado.

¿Tienes dudas?

¿Crees tener alguno de estos síntomas? ¿Tienes un diagnóstico de linfedema y no sabes dónde acudir? ¿Conoces las mejores alternativas de tratamiento en tu ciudad o provincia? Podemos ayudarte. No dudes en ponerte en contacto con nosotros.